La IA nos enfrenta a una crisis de la verdad? O estamos atravesándola desde nuestros orígenes?
Debo confesar que soy ese tipo de persona que se conmueve con la tecnología, y como era de esperar, desde que Chat-Gtp salió a la vida pública, disfruto diariamente de la interacción con esta Inteligencia Artificial (IA). Hemos mantenido todo tipo de conversaciones, y me puedo pasar horas preguntando y re preguntando, no solo para saber más, sino para ver hasta donde sabe… y sabe mucho! Aunque dice saber, hasta 2021. Hace uno días me explicó que no tiene conocimiento de eventos posteriores al 2021. A pesar de esa ínfima limitación, decidí que por ser una fuente más de conocimiento, y proveerlo con una rapidez impensada, no deberíamos preocuparnos por la IA.
Pero después empecé a escuchar las voces de alerta. Esas que, como planteaba Umberto Eco, responden en forma apocalíptica ante cualquier nueva tecnología. No, no leí la obra de Eco. Me resultó sumamente compleja. Pero si me interesó mucho su libro “Apocaílticos e Integrados”, en el que plantea como ante las novedades, y ante la realidad en general, las personas solemos ubicarnos dentro de uno de dos polos opuestos: aceptamos o rechazamos. Cabe destacar que Eco escribió este libro en 1964, en momentos en los que el contexto de los medios de comunicación estaba marcado por el surgimiento de nuevas tecnologías y la expansión de los “mass-media”. La televisión se estaba convirtiendo en un medio popular y omnipresente en muchos hogares, lo que llevó a cambios significativos no sólo sobre la forma de informarse, sino que los mismos modificaron la arquitectura familiar y los hábitos de vida.
Con este enfoque de polos opuestos, Eco analizó dos reacciones enfrentadas hacia los medios de comunicación y la cultura de masas. Por un lado, estaba la perspectiva «apocalíptica» que criticaba a los medios de comunicación porque consideraban que tenían la capacidad de corromper y destruir la cultura tradicional y la identidad individual. Por otro lado, la perspectiva «integrada», que celebraba los medios de comunicación como una herramienta para democratizar y difundir la cultura, facilitando la participación y la interacción social. Eco analizó críticamente ambas posturas y argumentó que la verdad se encontraba en un enfoque más equilibrado y consciente de los medios de comunicación y su influencia en la sociedad.
¿La verdad? ¿Porque es importante?
Chat GPT me explicó que “la verdad se refiere a la correspondencia o concordancia entre una afirmación o una creencia y la realidad. En términos generales, se considera que una afirmación es verdadera si se alinea con los hechos o con la realidad objetiva”. Nuestro instinto de supervivencia hizo que elaboráramos patrones bastante complejos que nos permiten decidir permanentemente si algo es verdadero o no. Esta conducta tiene que ver con la búsqueda de certezas, que la gran mayoría necesitamos para sentirnos “seguros”, y con la generación de confianza en nosotros mismos, y en los demás.
Pero no siempre fuimos así. Mientras que para muchos la humanidad se encuentra atravesando la “Era de la post-verdad”, donde las emociones, las creencias personales y la manipulación de la información pueden ser más influyentes que los hechos comprobables; es probable que los humanos hayamos vivido en nuestros orígenes un mundo “pre-verdad”, donde las certezas definían la tasa de supervivencia (¿acaso esto cambio?).
De hecho, en su libro «Sapiens: De animales a dioses«, Yuval Noah Harari nos comparte su teoría sobre la evolución de la especie humana y destaca cómo fue que los Homo sapiens sobrevivieron y prosperaron en comparación con otras especies humanas – como los neandertales-, fue en parte gracias a que una de las características distintivas de los Homo sapiens era su capacidad para cooperar y colaborar en “grandes grupos”. Esto permitió a nuestros queridos ancestros compartir información, planificar actividades conjuntas, cazar en grupo y protegerse mutuamente. Estas habilidades sociales y de cooperación se basaban en gran medida en la confianza entre los miembros del grupo. A diferencia de los neandertales, los Homo sapiens desarrollaron sistemas de comunicación más complejos y flexibles, lo que les permitió compartir conocimientos y experiencias de manera más efectiva.
Así como la primera evidencia de producción de herramientas por parte de los homínidos data de 2,5 millones de años, la aparición de nuevas formas de pensar y comunicarse puede ubicarse hace entre unos 70.000 y 30.000 años; y esto constituyó el inicio de una Revolución Cognitiva, que se dio de la mano del lenguaje, que habilitó la capacidad de conversar (incluso transmitiendo chismes, a lo que Harari atribuye como un hecho fundamental en una de las teorías que presenta sobre nuestra evolución) e incluso la capacidad de fantasear (imaginar cosas que no existen realmente). Y esto es lo que estamos haciendo desde entonces: desarrollando sistemas de comunicación más complejos para compartir conocimientos en forma más eficiente.
En este sentido, una de las definiciones de Harari que debería llamarnos a la reflexión a la hora de pensar la relación de la humanidad con la verdad, es aquella en la que señala que: “la característica verdaderamente única de nuestro idioma (lenguaje) no es su capacidad para transmitir información sobre hombres y leones. Más bien, es la capacidad de transmitir información sobre cosas que no existen en absoluto. Por lo que sabemos, solo los Sapiens pueden hablar de todo tipo de entidades que nunca han visto, tocado u olido”.
Me parece importante destacar en este punto que, aparentemente existió en los humanos, desde sus orígenes la capacidad de “mentir”, “transmitir rumores falsos/chismes”, y sin embargo hemos sido capaces, al mismo tiempo, de cooperar y crear sociedades complejas.
Sorprende entonces que haya autores contemporáneos, como Byung-Chul Han, que planteen como una novedad que “en la era de las fake-news, la desinformación y la teoría de la conspiración; la realidad y las verdades fácticas se hayan aparentemente esfumado”. Yo pregunto… esto es realmente novedoso?
Byung-Chul Han es un filósofo surcoreano reconocido por sus contribuciones en el campo de la filosofía contemporánea y la crítica cultural. Han ha desarrollado una amplia obra que aborda temas como la sociedad del rendimiento, la sociedad del cansancio, el individualismo y los efectos de la tecnología en la sociedad.
En su libro Infocracia, Han desafía y cuestiona el actual sistema de información y comunicación que domina nuestra sociedad contemporánea, y advierte que la información ha tomado un papel central en nuestras vidas, transformándonos en seres hiperconectados y, a su vez, vulnerables.
Es que en un mundo en el que a partir de la IA todo es posible, y vemos fotos y videos de cosas que nunca ocurrieron (como las fotos del Papa en ropa de Ski) podemos confundir lo real con lo imaginado por otros. Esto que Sapiens hacia hace miles de millones de años a través del lenguaje, hoy se hace a través de billones de bits, a través del sistema binario. “El orden digital suprime generalmente la firmeza de lo factico…. Se deja moldear y manipular a voluntad… debilita la conciencia de la propia realidad. Así como la fotografía analógica certifica que lo que ve, realmente existe; la fotografía digital destruye la facticidad como verdad. Produce una realidad que no existe al eliminar la realidad como referente”, dice.
La historia dirá si Han tiene una visión apocalíptica de la tecnología digital, o si fue un profeta del “fin de los tiempos de los grandes relatos”. Eso que el anticipa como consecuencia de la sociedad de la información, donde las narraciones se desintegran y el Big Data se opone al gran relato; “No narra nada”… Nos enfrentamos entonces al abismo de una “sociedad de la información posfactual”, en el que la verdad se “desintegra en polvo informativo arrastrado por el viento digital”. “La verdad habrá sido un episodio breve”, concluye al terminar el libro.
¿Nos encontramos ante el fin del relato? ¿El fin de Sapiens? ¿O acaso el viento digital no hace otra cosa que amplificar con ráfagas supersónicas los mismos chismes que se inventaban en nuestros orígenes? Invito a que cada uno saque sus propias conclusiones leyendo Infocracia. Mi posición es que los beneficios de la tecnología son todavía mucho mayores a los riesgos, y como siempre, el riesgo no radica en la tecnología, sino en el uso que hagamos de ella.
Fuentes:
Chat GTP
HARARI, Yuval Noah. Sapiens: una breve historia de la humanidad (pág. 24). Harper. Edición de Kindle.
HAN, Byung-Chul. Infocracia.
